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CAVALLS DEL VENT
 

Agosto de 2006. Cavalls del Vent (Caballos del Viento), en alusión a las banderas de oración que se hacen ondear en ciertas zonas del Himalaya. Ese es el nombre que recibe esta ruta que recorre el Parque del Cadí-Moixeró, enlazando ocho de sus refugios. Una buena excusa para regresar a aquellas entrañables montañas catalanas.

Sopesábamos desde hacía tiempo completar esta atractiva travesía; como suele ocurrir con casi todos los buenos planes, hay que madurarlos, saborearlos. De las tres modalidades en las que se puede realizar (< 24 horas, < 36 horas y travesía abierta), elegimos la más "guerrera", la de menos de 24 horas. Contábamos con una ventaja: Luismi y Javier "Saladino" habían estado hacía pocas fechas con otro grupo, haciendo la entera ruta en tres jornadas, reconociendo el terreno, con detalle. Por lo tanto, íbamos con buenos guías que nos orientarían en medio de tanto camino y recodo.

El grupo, además de los citados, lo completábamos Juanjo y el que suscribe. El espíritu estaba pronto. ¿Lo estaría también la carne? Solo había una manera de salir de dudas. ¡Ponerse en marcha!

  Foto: Javier Rubio
  Primeras luces llegando a Sant Jordi

Elegimos como punto de partida el Refugio de Gresolet. Fue un acierto, a la vista de lo fácilmente accesible y del trato exquisito que nos dispensó Suso, su "alcaide". Aunque el circuito se puede completar en el sentido elegido, partiendo del refugio que se desee, optamos por el señalado, y por hacer la ruta en el sentido antihorario (el más común). Entendimos que sería el más favorable para las pendientes que íbamos a afrontar. Creemos que así fue.

Nuestra meta estaba, no en batir récords, que se nos quedarían fuera del alcance, sino en entrar dentro del tiempo límite, yendo cómodos y, sobre todo, disfrutando de los parajes de la soberbia Sierra del Cadí.

Llegamos al refugio el sábado día 5 de agosto, por la tarde, con tranquilidad. Nos acercamos a la Ermita de la Mare de Déu de Gresolet, unos metros más arriba, pero no pudimos verla por dentro. A pesar de que Luismi puso en juego todos sus encantos, la guardesa no sucumbió. Incomprensible, pero cierto. Con Naomi Campbell lo tuvo más fácil... Recogimos bolsa, camiseta y demás archiperres y nos acostamos temprano. A las 4:20 de la madrugada del domingo estábamos saliendo por la puerta del Refugio de Gresolet (1.243 m). A la espalda, las exiguas y ligeras mochilas con agua, comida de ataque, alguna prenda de vestir, muchas ganas... y poco más.

A la luz de las frontales enfilamos por el barranco del Torrent del Coll de la Bauma hasta el collado (1.577 m). El siguiente tramo hasta el Coll de la Bena lo hicimos por la pista, aprovechando para correr, lo que no podríamos haber hecho por el camino marcado. Era noche cerrada cual boca de lobo. Desde ahí, seguimos por el camino indicado, en dirección a Els Empedrats, una zona encañonada donde nos empezó a amanecer. Pena no haber podido disfrutarla con más luz.
Continuamos avanzando hasta el siguiente punto de referencia.

Refugio de Sant Jordi (1.565 m). Luismi había adoptado la noble misión de hacer de cronometrador oficial. A Sant Jordi llegamos a sellar en 3:08 horas desde Gresolet, contando la brevísima parada junto a la fuente de Cal Cerdanyola.
Por cierto, cosa a tener en cuenta: no es fácil aprovisionarse de agua en la ruta. Hay que saber aprovechar toda oportunidad posible. La mayoría de las fuentes que aparecen en el mapa son ilocalizables. ¿Las habrán abducido?

Foto: Javier Rubio  
Cruzando el río Gréixer  

Salimos de Sant Jordi, deshicimos unos metros del camino andado y bajamos hacia Gréixer, aprovechando cada tramo de pista en llano o cuesta abajo para trotar todo lo posible. Ya llegarían los momentos de vacas [fuerzas] flacas. El "colchón" de tiempo que pudiéramos conseguir ahora, sin forzar la máquina, sería bien recibido. Y la verdad es que íbamos muy bien, por debajo de las previsiones.

Llegamos a una carretera que cruzamos; bajamos y atravesamos el río de Gréixer, en una cota de 900 m aprox., por Cal Tigent y, tras pasar bajo otra carretera, empezamos a ganar constantemente altura hasta acceder al siguiente control.

Refugio de Rebost (1.640 m), en 2:36 horas desde el anterior refugio. Rápida parada de unos pocos minutos, para recargar agua y sacar las chinas del calzado. Continuamos ganando altura entre vacas, prados y bosques hacia la Collada de Comafloriu. Aquí el paisaje deja atrás el bosque y se convierte en amplia pradera desigual, salpicada de rocas. Hay que seguir subiendo, constantemente, hasta el Cap del Serrat Gran, donde las formaciones rocosas de calizas nos llamaron la atención. De seguro tiene que haber interesantes simas que explorar; eso se intuye por el paisaje. Pero el tiempo sigue corriendo y hemos de acceder al siguiente control.

Refugio de Niu de l'Áliga (2.520 m), en 2:02 horas. Se nota la cercanía del telesilla. El entorno está más frecuentado por excursionistas, familias y grupos varios. Más que un refugio, parece una cafetería. Buena ubicación e inmejorables vistas. Pero el tiempo no perdona. Sellamos, paramos unos 10 ó 15 minutos a comer algo (no podemos obviar ese detalle) y continuamos sin más demora dejando atrás a los excursionistas, que están en otra "guerra". Por fin podemos empezar a perder algo de altura. A ratos, según el cuerpo y las ganas de guasa lo permiten, aprovechamos a trotar. Según como "pique" el sendero. "Saladino" no se rinde.

Por el Serrat de la Miquela (a quien no tuvimos el gusto de conocer) accedimos a Penyes Altes (2.279 m). Parte del grupo ya había estado en su cumbre hacía poco, por lo que eludieron repetir ese paso. Lo salvaron manteniendo nivel por el camino del Norte. Otra parte del grupo, deseando aprovechar las prometidas vistas, acometió la subida; fuerte en la parte final, para llegar a la segunda cumbre, junto a su vértice geodésico. Luego, bajada por camino señalizado, con pequeño destrepe y reunión del grupo en el Collet Raset. Continuamos por amplios toboganes pasando junto al Moixeró (2.091 m) donde obviamente no hicimos cumbre. Continuamos descendiendo hasta el siguiente control.

Refugio del Serrat de les Esposes (1.511 m), en 3:32 horas. Nos dedicamos unos minutos más de lo acostumbrado para reponer fuerzas, cargar agua y degustar algunas latas de refresco. De paso, Luismi reforzaba su relación con las amables y simpáticas guardesas. Lo que teníamos enfrente era una cuesta bastante empinada, y merecía la pena sopesarla con algo fresco en la mano. Tal vez paramos unos 20 ó 25 minutos. Conviene indicarlo, pues los tiempos que aquí se indican entre refugios incluyen estos momentos de esparcimiento. Conseguimos despegar a Luismi "lapa" del amparo de las guardesas y continuamos la ruta.

Aquí debemos hacer una anotación. Cavalls del Vent tiene como requisito "unir" los refugios donde se ha de sellar el carné. Se da un camino señalado en el mapa (sobre el terreno el marcaje es muy desigual, con amplios tramos sin marcar) y cada uno queda en libertad de elegir trazo. Esto viene a colación porque, según se nos indicaba no es raro, para quien conoce el terreno, tomar diferentes "atajos", escondidos para los neófitos. Por ejemplo, desde Penyes Altes se puede acortar directamente hasta el Refugio del Serrat de les Esposes, si se conoce la ruta, con lo que se puede reducir más de una hora de tiempo. Nosotros no tuvimos esa posibilidad. Pero sabemos de otros que sí. Es parte del juego.

  Foto: Javier Rubio
  Por Cap del Serrat Gran

Seguimos. La mayor parte de esta etapa discurre por pista forestal. Cuidado con no pasarse de largo el desvío hacia la Font Freda, donde se abandona la pista. Conviene tomar agua aquí. Hace honor a su nombre y se agradece.

Refugio dels Cortals de l'Ingla (1.610 m), en 1:35 horas. Un refugio chiquitito, tranquilo. Apenas paramos en él lo estrictamente necesario para sellar los carnés. Bueno, y Luismi, que seguía su labor de relaciones públicas, aunque ya no con tanto éxito.

El siguiente tramo del recorrido lo hicimos con especial prisa, dentro de lo que nos permitían las fuerzas. La caída de la tarde se acercaba y queríamos llegar lo más lejos posible con luz solar. Por otra parte, en este tramo hay zonas del camino "tocadas" por desprendimientos invernales, lo que hacía conveniente su paso temprano y atento. No supuso mayor problema y nos permitió deleitarnos con la vista de algunas manadas de caballos percherones. Ya estaba bien de tanta vaca.

Refugio de Prat d'Aguiló (2.010 m), en 3:21 horas. El sol se acercaba a su cenit cuando llegamos aquí. Sellamos e intercambiamos algunas impresiones con el guardés. Los horarios que nos facilitó para los siguientes refugios nos parecieron demasiado optimistas. No nos cuadraban. Las piernas ya no estaban para mucho baile y preferíamos ser conservadores.
En este refugio paramos unos minutos más. Nos abordaron algunos montañeros que estaban haciendo la travesía en "abierto" y les causaba curiosidad saber cómo se podía completar en menos de 24 horas. Para qué negar que fue algo agradable. Por unos minutos nos hicieron sentir "especiales". Y a esas alturas de la travesía, con tanto a las espaldas, era algo que el ánimo agradecía. Un abrazo para ellos, un beso para ellas. ;-)

Ahora empezaba "lo bueno". Teníamos por delante una zona carente de marcas; tan solo las del PR, pero nada de las marcas de Cavalls. La subida era fuerte y constante, hasta el Pas dels Gosolans (2.430 m). Arriba, las sombras empezaron a adueñarse del terreno, por suerte mitigadas en parte por la luz de una hermosa luna casi llena. Luna cargada de más cosas de las que expresar pudiera.
Aún así, nos costaba localizar las marcas; a veces en forma de estacas de madera, otras de pintura amarilla sobre rocas. El marcaje de Cavalls es muy desigual y variopinto. Tuvimos algunos momentos de dudas, hasta que localizamos la pista que nos conduciría al siguiente control. Recorrer este tramo, ya con seguridad, con la única luz de la luna, sin luz artificial alguna, fue algo que no nos podíamos perder. Ni nosotros, ni las vacas que nos miraban con sorpresa atravesar por medio de sus dominios.

Por Prat Llong y Prat Socarrat se toma ya una pista, que no aparece en el mapa, bastante en desuso, a veces no muy visible. Luego, se enlaza con la indubitable pista practicable para vehículos que nos conduciría al siguiente control. Una pista que se nos hacía fácil de recorrer, pero muy larga. No nos apetecía correr, cosa que hubiera sido muy fácil por aquí, por bastante tiempo. Pero íbamos a gusto. La abandonamos finalmente por el sendero señalado que ascendía hasta el siguiente control.

Refugio Lluís Estasen (1.668 m), en 3:28. Podíamos haber reducido en mucho ese tiempo de haber llegado corriendo. Pero el cuerpo no estaba ya para muchas guasas. Y aún nos quedaba un buen tramo. Nada de gastar más fuerzas de las estrictamente necesarias. Íbamos bien de tiempo, dentro de las < 24 horas. No había necesidad alguna de apretar. Sellamos, bebimos agua (nos dejaron una botella en la mesa, junto al sello; mil gracias), y seguimos ruta por la parte posterior del refugio, marcado, hacia abajo, cruzando de nuevo la pista.

Este último tramo puede ser peligroso. Se trata de una fuerte bajada que en ocasiones está mojada, según nos informaron. Tierra entre árboles, que puede ser especialmente resbaladiza y muy pina. Por suerte estaba seca y los árboles nos servían de improvisados y recios bastones. La distancia hasta nuestra meta ya era corta, pero íbamos con el piloto automático puesto, con un único objetivo: llegar.
Luismi nos cantó el tiempo. Si no nos demorábamos y seguíamos el plan, entraríamos en menos de 21 horas. No es que fuera nuestra meta inicial; pero era un objetivo con el que alimentar la mente. Algo útil y conveniente en esos momentos.

Foto: Javier Rubio  
Marcas en el bosque  

Cruzamos tres o cuatro cauces, algunos secos, otros con agua, y por fin llegamos a la pista de acceso al refugio. La cruzamos y ascendimos apretando el paso por el camino marcado con pintura, acelernado ante la vista entre los árboles de la tenue luz que señalaba la entrada. Refugio de Gresolet en 1:13 horas desde el Lluís Estasen. En total, 20 horas 57 minutos, añadiendo ya los segundos de pico. Eso marcaba el cronómetro de Luismi, nuestra mezcla de arapahoe, juez-notario y George Clooney latino. Para que luego digan que no puede salir nada bueno de Juarros de Voltoya.

Nos juntamos los cuatro antes de entrar al refugio, hicimos un corro de "enhorabuenas y plácemes" a la luz de las frontales y amplias sonrisas, y pudimos embriagarnos con la satisfacción de haber cumplido nuestro objetivo. Cavalls del Vent había pasado a formar parte de nuestras vidas. Y nosotros de su "historia".

Arriba, en el comedor, Suso nos había dejado preparada la cena, con caldo en el termo y las llaves de la ducha al lado. Hemos de reconocer que se deshizo en todo tipo de atenciones con nosotros. No podemos dejar de agradecer su atento trato y su alegre talante. Un bravo por él.

En definitiva, aquí no nos explayamos en detalles que aparecen publicados en numerosas guías; muy útiles de consultar si se pretende hacer el recorrido. Pero queríamos narrar a grandes rasgos nuestra experiencia y marcar etapas. Cavalls del Vent es una buena excusa, sea en la modalidad que sea, para conocer uno de los parajes más bonitos de la Península. Razones para ir, las hay de sobra. Esta es una más. Un lugar para ir y volver. Las fotos no le hacen justicia; es mucho más. Es un broche de hermosura en el prepirineo. Una joya que admirar.

Por la luna llena.

Texto: Javiere


Tu es le sang de ma blessure
Tu es le feu de ma brûlure
Tu es ma question sans réponse
Mon cri muet et mon silence


IMPRESIONES DE LUISMI

Cavalls del Vent es una travesía de montaña por las sierras del Cadí-Moixeró en el prepirinéo catalán, en la que se trata de enlazar 8 refugios de la zona y se puede hacer en tres modalidades distintas: menos de 24h., menos de 36h. y travesía.

  Foto: Javier Rubio
  Alma de roca

Nuestra idea era hacer la modalidad de menos de 24h., pero como no conocíamos el recorrido, decidimos primero hacerlo en la modalidad de travesía invirtiendo para ello tres días, donde nos estudiamos las posibles emboscadas, tiempos de pasos entre refugios y sobre todo coger confianza para ver si se podía hacer en menos de 24h. En esta travesía de tres días de reconocimiento participamos cuatro componentes de la Asociación Tierratrágame: Carmen Gargallo, Agustín León, Javier Salazar y Luismi Faraldos, más un amigo común, Juan Pérez.

Después de los tres días de travesía, sólo nos decidimos a repetirla un mes más tarde y en la modalidad de menos de 24h. Javier Salazar y yo. Pero tuvimos dos invitados más: Javiere y Juanjo.

Así que decidimos salir el domingo día 6 a las 4 de la madrugada y desde el refugio de Gresolet. Eso nos permitía hacer la primera parte de la noche por un recorrido teóricamente fácil y empezaríamos a ver amanecer cuando el terreno se empezaba a complicar un poco. Y por otra parte se nos volvería a hacer de noche después de pasar el paso de Gosolans donde vimos algo de dificultad de orientación si la noche fuera cerrada.

Todo salió según el guión previsto. No tuvimos ningún despiste; no tuvimos que sacar el mapa en casi ningún momento para orientarnos; más o menos íbamos cumpliendo los tiempos de paso que nos habíamos marcado, con los pequeños descansos en cada refugio; el tiempo nos acompañó; la luna llena nos iluminó por la noche, no haciendo falta el frontal en muchos tramos. Todo el recorrido lo hicimos el grupo junto, con muy buen rollito, y al final, después de 20h y 57’ estábamos de regreso en el refugio de partida.

El record de la prueba lo tiene un tal Killian, que alguno de vosotros conoceréis, en 9h 48’ desde el año 2004 y que tiene los días contados, porque el año que viene vamos a ir a quitárselo.

Los guardas de los refugios son gente bastante enrollada, especialmente Suso, el guarda de Gresolet. Le damos una matrícula de honor por lo bien que se portó con nosotros, dejándonos cena caliente para cuando llegamos a la una de la madrugada.

Sólo nos queda hacer la modalidad de menos de 36h que seguramente caerá el año que viene para tener el juego completo de los tres buff y porque la zona lo merece.

Texto: Luismi Faraldos, "el Fary"

 

Más fotos de la ruta en este enlace

Más información y mapa de la ruta, en la página oficial de Cavalls del Vent

NOTAS
 
Accesos: Para saber cómo llegar al pueblo de Saldes, mejor consultarlo en Guía Campsa o Vía Michelin. Para el Refugio de Gresolet, poco antes de llegar al pueblo de Saldes sale una pista de gravilla, a mano derecha, señalizada con cartel, que, tras unos pocos kilómetros, nos deja en la misma puerta del refugio
 
Mapas: Editorial Alpina dispone de mapa específico de Cavalls del Vent. De hecho, en el lote que se entrega con la incripción, se incluye un mapa detallado del recorrido a escala 1:30.000, aunque sin guía descriptiva.
 
Material: Nosotros llevamos calzado deportivo ligero, con suela apropiada para el terreno. Básicamente, cualquier calzado de trail con el que nos sintamos cómodos. El calzado de senderismo es más rígido y pesado. Pantalón corto de deporte o mallas, y camisetas de tejio técnico, para rápida evacuación del sudor. Linternas frontales con pilas de repuesto. Mochilas de ataque con agua, alimento ligero (pero suficiente; son muchas horas de ruta), calcetines de repuesto, alguna prenda de abrigo y lo que cada uno decidiera. Alguno llevamos en la mochila un gato de peluche, pero no creemos que todo el mundo esté por la labor, ¿verdad? :-)

 

 
 
 
 
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