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PEÑA UBIÑA
(crónica reeditada en agosto de 2009; ahora sin barreras)

 

Agosto de 2005. Los Pirineos suelen ser nuestro punto de encuentro habitual, campo de actividades cuasi infinito, por su extensión y alturas. En esta ocasión, un inesperado cambio de rumbo, una voz inexcusable, femenina, hizo que la mirada se dirigiera a tierras de León. Dijeron que por allí también había montañas; más que montañas. Apetecía comprobarlo. ¿Objetivo? La singular Peña Ubiña, también conocida como Peña Ovina.

Día 19 de agosto. Llego a Torrebarrio, pequeño pueblo leonés, al Noroeste del embalse de Barrios de Luna, en la comarca de La Babia. La carretera está en obras y faltan algunas señalizaciones, lo que hace que pase por alto el desvío de San Emiliano y haya tenido que dar un breve paseo turístico de "todo a cien" por la Babia nocturna. Lo confirmo con una llamada de teléfono. Nada que no se solucione con un cambio de sentido. Cristina está a la puerta, esperando. Este es su terreno, su campo de juego.

  Foto: Javier Rubio
  Torrebarrio
A la mañana siguiente partimos, desde el "barrio alto", llamado de la Cubilla (aprox 1.250 m altitud). Acortamos por en medio de los campos hacia la pista, sin camino. A las bravas. Ella conoce los atajos. Sin embargo, la ruta tradicional parte de la pista que surge junto a la iglesia/ermita (situada en lo alto de un cerro), al Este del núcleo principal del pueblo, abajo. Dadas las dificultades para aparcar en las estrechas calles, lo más aconsejable es dejar el coche en la pequeña plazuela con fuente (primera calle del pueblo a mano derecha) y empezar a andar. La pista sale al fondo de la calle, tras cruzar el puente que salva el pequeño río de Las Calderas, girando a continuación a la izquierda; tiene el tránsito impedido a vehículos. Por suerte.

Pero esta vez, siguiendo diferentes indicaciones, partimos desde un poco más al norte. No tiene pérdida: salgamos de donde salgamos, la clave está en acceder a la pista bajo la iglesia y seguirla durante un trecho. Por ella llegamos junto a unas rocas que destacan en medio del prado (aprox 1.500 m; buen lugar para hacer boulder), dejándolas a mano izquierda. A los pocos minutos, tras una curva, encontramos las marcas/estacas e hitos pétreos que nos sacan de la pista hacia la derecha, siguiendo la senda en dirección Este (la pista continúa hacia el norte, al pie de la cara Oeste de la Ubiña).

Foto: Javier Rubio  
En ascenso  
El camino es bien visible y está profusamente marcado con hitos. Camino y variantes. En invierno esa claridad desaparece y los hitos pasan más desapercibidos. Pero la casi solitaria silueta de la Peña hace del todo imposible perderse. Bueno... si a la niebla no le da por hacer de las suyas, algo nada infrecuente.

Nuestro objetivo está en el collado entre Ubiñas, El Ronzón (1.932 m). En poco más de media hora hemos llegado junto a La Carba (1.998 m), formación rocosa que divide la collada. Siguiendo la alambrada (no confundir con el famoso baile brasileño) que nos dirige hacia el Norte, empezamos a ganar altura, por la vertiente Este, en camino "hitado" y zigzagueante, hasta alcanzar la cota 2.382. De ahí tan solo nos queda un sencillo y bonito cresteo (apto para todos los públicos) hacia el vértice geodésico que domina la cumbre de la Peña Ubiña, separando y uniendo las tierras leonesas con las asturianas. Porque, insistimos, La Peña Ubiña es tanto leonesa como asturiana. Actúa de divisoria/unión provincial. Las cosas se pueden compartir, ¿verdad? :-)

En menos de dos horas hemos accedido a la venteada cumbre, 2.417 metros. Las vistas son... magníficas. Soberbias. Amplias extensiones se despliegan a nuestros pies, alfombradas de parda y verde tierra, de rocas, salpicada de pueblos hacia León; más árida hacia Asturias. Sin lugar a dudas, ha merecido la pena el ascenso. La montaña se abre ante los ojos.

  Foto: Javier Rubio
  Peña Ubiña desde Torrebarrio
Tras unos minutos de descanso y alimentación, de pausa, llega el momento de plantearse el regreso. Da pena descender ahora al valle, a pesar de su patente belleza. Lo cierto y verdad es que se queda uno con las ganas de probar otras rutas de acceso a la cumbre. Hay diferentes vías. En esta ocasión, por ser territorio ignoto, se ha optado por la ruta más sencilla y habitual. También hermosa y digna. Ya llegarán momentos de alternativas. ¿Por qué no un recorrido por todo el Macizo hacia el Norte, hasta el Monte Parada? El tiempo lo dirá. Los sueños no conocen fronteras. Buena tierra y buena guía.

En el collado hicimos una nueva parada. Sería un desperdicio cruzar estas tierras sin embeberse de sus encantos. De todos sus encantos. Después, hicimos el regreso por el mismo camino, con la única incidencia de ver más cerca de lo deseado las amenazantes fauces de uno de los perros pastores presentes. Será cosa de la halitosis canina... ¿Por qué no les dan Licor del Polo? Habrá que exponerlo ante la Muy Excelsa y Comprensiva Junta de Castilla y León.

Regreso y satisfacción de conocer una cumbre que nos ha permitido visitarla. Excelente tierra, excelente compañía. Al día siguiente, tocaría una ruta en BTT. Mi guía, Cristina, disfrutaba de enseñar y compartir su tierra, su lar. De recorrer esa montaña tan amada y que tantas veces le era vetada.


Epílogo. Pasaron unos meses más. La Ubiña me había dejado con hambre y tenía la necesidad de volver. Esta vez iba solo; las circunstancias eran otras. La cumbre se hallaba nevada; llovía con intermitencia y persistencia; la niebla, jugaba caprichosamente, negando la vista a ratos. Solo conseguí acceder a una altitud aprox. de 2.200 m, antes de que el fuerte viento, la espesa niebla y el intenso frío me hicieran desistir. La Peña Ubiña es una cumbre fácilmente accesible con buen tiempo. Pero no está exenta de la oportunidad que acusa a toda montaña. Mucha atención a las condiciones meteorológicas.

Sin más problemas. Las montañas, al contrario que las personas, permiten segundas y terceras oportunidades. Ni juzgan ni prejuzgan. Las montañas son sinceras; las montañas, unen.
Volveré.

Texto: Javiere

Mon coeur, comme un oiseau, voltigeait tout joyeux
et planait librement à l'entour des cordages;
le navire roulait sous un ciel sans nouages
comme un ange enivré d'un soleil radieux.

Charles Baudelaire


Más fotos de la ruta en este enlace

 

NOTAS

Accesos: ¿No sabes cómo ir? Échale un vistazo al enlace de la Guía Campsa para calcular la ruta. También la página de Via Michelin.

Mapas y Bibliografía: De Adradas Ediciones, está Cordillera Cantábrica - Macizo de Peña Ubiña (escala 1:25.000). Sencillo y manejable.

Material: Para esta época del año, con ausencia total de nieve, nada de crampones ni piolet. Solo tener en cuenta el viento y los cambios imprevistos. Igual nos ataca una procelosa lluvia con arteras gotas asesinas. Peña Ubiña es cumbre fácilmente accesible pero, atención, siempre teniendo en cuenta el estado del tiempo. Puede cambiar con una relativa facilidad. Atención a la niebla.

 

 
 
 
 
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