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AL
MARBORÉ POR LA BRECHA DE ROLANDO |
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Agosto
de 2004. Día 7. Habíamos salido de Madrid a las dos de
la madrugada del viernes 6 para que Justo pudiera venir, pues su horario
de trabajo le impide salir por la tarde. Llegamos de madrugada a Torla
Justo, Javiere y yo, donde nos esperaba Daniel, quien venía desde
su retiro estival de Benasque.
Llegamos
hasta el refugio francés de la Brecha de Rolando/Roldán
o Serradets y, después de comer algo, decidimos continuar
para arriba y ver nuestras posibilidades de intentar alguna cumbre.
En la Brecha de Rolando la cosa estaba muy gris: la
niebla lo envolvía todo y soplaba un fuerte viento; pero solo
parecían nubes enganchadas en las alturas y poco mas; así
que, vuelta a entrar a territorio español. En cuanto perdimos
algo de altura la niebla quedo atrás. Camino del collado
de los Sarrios, a punto estuvimos de embarcarnos por un caminito
sin salida, subiendo hacia la pared, por donde ya se había colado
un grupo numeroso de gente que andaba con cuerdas y un poco atrancado.
Suerte que los vimos y antes de complicarnos la cosa nos dimos la vuelta,
cogiendo el buen camino que pasa un poco más abajo, junto a unas
cadenas que aseguran el conocido como paso de los Sarrios.
El siguiente
pico, la Espalda del Marboré, o mejor dicho,
el Hombro, no era factible desde donde estábamos, el collado
de la Cascada, pues era una pared de mas de 100 metros donde
no veíamos ningún punto débil. Seguimos unos hitos
que iban paralelos a la muralla de roca y, en la parte más baja,
haciendo una trepadilla, nos encaramamos a lo que parecía una
cresta que bajaba del pico. Cuando estábamos decidiendo hacia
dónde dirigirnos empezó de nuevo a tronar y a llover débilmente.
A 3.000 mts de altura no había mucho que dudar. Vimos una cueva
bajo los contrafuertes del Cilindro, y en unos minutos
estábamos cobijados dentro de ella viendo cómo en un momento
se desataba la tormenta. En la relativa seguridad de la cueva contábamos
los segundos desde que veíamos el rayo, hasta que sonaba el trueno:
el primero 8 segundos (está lejos, seguro que pasa); un poco
más tarde, 4 segundos (ojo, está pasando cerca); el siguiente,
"¡zas! ¿Le has visto? Ha pegado allí, a
unos cientos de metros enfrente, justo por donde hemos pasado nosotros
hace unos momentos". Al siguiente le vimos pegar contra una
pared de roca, Daniel y yo, a escasos 50 metros de donde estábamos.
Yo estaba sentado y al verlo, instintivamente, me tiré contra
el suelo y así me quedé durante unos minutos, rezando
para que el siguiente no entrara en la cueva y nos fulminara. Por suerte,
al poco empezó a granizar y los rayos cesaron.
Con el sol calentando los prados de Góriz iniciamos el descenso y, tras bajar por las archiconocidas clavijas de Soaso, llegamos a la Cola de Caballo, donde hicimos un alto para cambiar las rígidas botas por las cómodas zapatillas de trail. Y entre risas, fotos y charleta, disfrutamos de un bonito descenso por el valle de Ordesa. Al llegar al aparcamiento se desató otra tormenta. Pero vista desde abajo, en la lejanía, parecía inofensiva y hasta disfrutamos de un precioso arco iris que iba de lado a lado del valle de Ordesa. ¡Bonito final para tan dura jornada! Texto: Felipe Rodríguez
Ruta marcada sobre el mapa NOTAS Accesos:
Desde Madrid a Torla (Huesca), última población a la entrada
del Parque de Ordesa, hay aprox. 470 km (unas 4h 20min). Se toma desde
Madrid la N-II hasta Zaragoza. Al entrar en el cinturón de la
ciudad, se toma el desvío dirección Huesca por la N-330.
Rebasada Huesca, se sigue a Sabiñánigo, y al llegar a
esta población, nos desviamos hacia Biescas. Aquí se toma
la N-260, carretera de montaña muy sinuosa, de la que nos desviamos
poco antes de llegar a Broto, en dirección Torla. Para esta ruta utilizamos dos vehículos. Uno lo dejamos en el aparcamiento de Torla. Con el otro subimos a Bujaruelo. Al regresar a Torla desde Ordesa con el bus, recogimos el vehículo que habíamos dejado allí previamente y subimos a recoger el otro a Bujaruelo. Sencillo, ¿verdad? Dicho de otra manera, la parte contratante de la primera parte, y la parte contratante de la segunda parte... esto... ¡Uf! Mejor lo dejamos, ¿vale? Mapas:
De Editorial Alpina, Ordesa y Monte Perdido. Parque Nacional
(a escala 1:40.000); Vignemale Bujaruelo. Valle del Ara (a escala
1:30.000); y Monte Perdido, Vignemale, La Munia. Ordesa, Gavarnie,
Pineta, Bujaruelo (a escala 1:30:000). Este último, por ser
de la nueva serie "waterproof paper", irrompible e impermeable,
sigue siendo nuestro favorito.
Material: En la ruta y fecha descritas, aconsejable el uso de crampones y piolet. Un guía "profesional" con el que nos cruzamos en el camino, prepotente y pagado de sí mismo, mientras llevaba "enchorizados" a sus clientes se burló al ver nuestro material. Pero al subir a la Torre nos encontramos con algunos neveros que difícilmente hubiéramos podido pasar sin crampones. Un poco más de carga nos posibilitó el tránsito. ¡Ah! Que nadie se olvide de comer e hidratarse. Una buena bota de vino, aunque no sea de gore-tex, puede hacer maravillas...
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