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ASCENSIÓN AL PICO ALMANZOR
 

Julio de 2003, día 12. Visitamos un clásico de la sierra de Gredos. Así lo vimos, así lo contamos.

LO QUE CUENTA JAVIERE

Un día que prometía calor y que, en efecto, no nos ha defraudado.
Arranque con madrugón, que ha posibilitado llegar a tiempo y encontrar a Antonio a las 8:30 de la mañana en la Plataforma de Gredos. El resto del grupo llegaría un "poco" más tarde.
Pero, en fin. Había que aprovechar el día a plenitud, y una manera de hacerlo era comenzando la ruta más temprano que el resto de la colla.

Comenzamos a subir hacia la cumbre del Morezón, atravesando piornales, en medio de un paisaje desierto de gente -pero lleno de vida- hasta llegar a la cabecera del arroyo Pozas. El agua discurría con leves saltos entre hierba y roca, brindando recoletos remansos de frescor infinito.

Hicimos cumbre. Antonio fue nombrando e indicando las cimas señeras que conformaban el círculo horizonte, y buscamos contactar con "Los Otros" (sin Nicole Kidman, por desgracia). Confirmamos que iban a llegar mucho más tarde de lo previsto.

Para ir a Hoyos del Espino desde Madrid hay básicamente tres rutas. Aparecen incluso en la Guía Campsa, la Enciclopedia Santillana y el Libro Gordo de Petete. Ellos escogieron la más larga y tortuosa. ;-)

  Foto: Ricardo Zamarrón
  Camino hacia la Laguna Grande

Bueno. Hicimos tiempo de espera bajando por los Barrerones, escudriñando el entorno con admiración, y descendimos a la Laguna Grande, donde les esperamos tranquilamente mientras leíamos los 113 volúmenes de la Enciclopedia Espasa. Al poco de dar carpetazo al último artículo, y comprobar que no había ninguna referencia a Zuazzenaguer, lo que nos dejó perplejos y epatados, pudimos comprobar que lo que ahora sí nos encontrábamos viniendo por el camino eran tres émulos del fornido austroamericano: Richar, Nacho y otro.

Excusas, mil excusas. Pero lo cierto es que, ¿cómo te puedes enfadar con figuras así? Richar venía blandiendo un piolet, mientras sonreía de manera extraña y Nacho, con el gepeese recordaba a un Geyperman kill-commando en la jungla. ;-)
Iniciamos la ascensión, haciendo payasadas por los neveros, a bolazo limpio. ¿No estábamos en un circo? El Circo de Gredos.

La subida al Almanzor, por la vía tradicional, en su mayor parte tiene escasa dificultad. De hecho, es muy transitada. No será nada extraño que un año nos encontremos con un semáforo en la cumbre. De momento, solo un vértice geodésico y poco más; por suerte.

Trepamos por un canchal con notable desnivel. En las cercanías del pico rocoso, el paso se complica algo más, obligando a utilizar manos y presas para trepar, sin mayores dificultades, a la exigua cumbre. Allí arriba, breve descanso, fotos de rigor, contemplación (sin palabras), algo para el gaznate, y vuelta para abajo.
Y digo, ¿para qué subir si luego tienes que bajar? No tiene gracia. ;-)

Foto: Ricardo Zamarrón  
Las cabras de Gredos son muy confiadas  

Llegamos de vuelta descendiendo a la Laguna Grande tras cruzarnos con varias cabras. No dejaba de impactar ver a las jóvenes cabritillas triscar de piedra en piedra con absoluta certeza, raudas y sin dudas, por canchales donde a nosotros nos costaba avanzar con rapidez. No cabía la menor duda de que aquél era su terreno. Su feudo y señorío, donde el ser humano les debe resultar ajeno, aunque a fuerza de costumbre lo admitan como mal necesario.

En la laguna paramos un buen rato a recuperar fuerzas, administrar nutrientes en formas variadas (chorizo, tortilla, orejones...), y luego emprender el camino de regreso a los coches.

Nacho, Richar y Antonio Cámara: Muchas gracias. La última vez que estuve en Gredos no disfruté ni la mitad que yendo con vosotros. Este ha sido un día que se ha ganado el derecho a ser inscrito en el calendario.

Bien. No me extiendo más. Otros vendrán que pongan su versión y añadan partes que omito deliberadamente. A fin de cuentas, como nadie me lee... :-D


HABLA ANTONIO CÁMARA

Cuando uno tiene la suerte de ver la luna engrandeciéndose camino a su pronta plenitud en la noche anterior a un nuevo reto, sabe que las cosas podrán salir bien o no, pero que disfrutará, seguro, con quien las haga.

Y así ha sido. Y así se lo dije a la misma luna cuando, camino de regreso, se mostraba de nuevo en el cielo, antes de ocultarse entre alguna nube, para impedir mi distracción de la carretera. También tendré que agradecérselo.

Y aquí estoy para contarlo. Por completar algo la descripción que Javiere ya ha expuesto. Expondré el itinerario y, en la medida en que lo recuerde, los tiempos de acceso. Quiero decir que fuimos con calma, no era ninguna carrera. Eso sí, el no ir corriendo, no exime del cansancio. ;-)

  Foto: Ricardo Zamarrón
  Nuestro destino, el pico Almanzor.

Comenzando con Javiere, a las 8:40, la ascensión por la "calzada" que encamina los pasos al prado Pozas, tomamos el desvío a la izquierda que nos encamina hacia la subida a Navasomera. Una incidencia: tuve que cambiar las botas por las zapatillas de trail al tener sendas rozaduras en los tendones de aquiles. Suponía que podía ocurrir. A Navasomera cruzamos por lo que ya es prácticamente el nacimiento del río Pozas. Desde aquí hasta el Morezón, una agradable subida que hace que coronemos con tranquilidad el pico a las 10:10.

Reconocimiento de lo que nos rodea, desde el Risco del Fraile hasta los Campanarios y el pico de La Mira, en dirección este y, al sur y al oeste, la Integral, recorrida esta vez con la vista disfrutando de la cercanía de los Hermanitos, la portilla de los Machos (esto no tiene tufillo, es por los machos... de las cabras), Cuchillar de las Navajas, portilla Bermeja, portilla del Crampón (por donde ascenderíamos más tarde), Almanzor, Ballesteros, Galana, y, ya orientándonos más al noroeste, Cabeza Nevada, final clásico de esta integral que queda pendiente.

Foto: Ricardo Zamarrón  
Refrescándonos con agua pura de montaña  

Tras llamar a Antonio Abad para conocer su paradero, descenso suave y tranquilo hacia los Barrerones, en un bonito paseo, pues sabíamos que disponíamos de tiempo suficiente hasta la llegada de nuestros compañeros. Disfrutando de las vistas y de la conversación. Como es normal, hablamos del Gobierno. :-))

Nos refrescamos (el calor ya apretaba y no nos abandonaría ni en el regreso) en la fuente que encontramos en el camino de descenso hacia la laguna (Javiere buscando el grifo para cerrar el caudal, soy testigo de ello) y espera, paciente espera, tensa espera, desesperada espera... ya era hora, aparecieron. Saludos de rigor y a las 13:10 iniciamos la subida a la cumbre del Almanzor, 2.596 metros, nuestro segundo dosmil y esta vez no encadenado, puesto que descendimos del primero, jeje.
Más tarde, en el camino de regreso, llegábamos a la conclusión de que, en rigor, se debe subir al Morezón, descender a Alicante, subir al Almanzor, descender a Alicante,... tantas veces como alturas se quieran subir. :-) (Saludos, Daniel.)

La ascensión en dirección a la portilla Bermeja comienza sin que alguno se dé cuenta; de hecho hasta había alguna queja porque no subíamos nunca. Muchas risas con los neveros, yo también me río, jeje. De repente, la cruda realidad. Giro a la derecha y comienza la función. El portillo del Crampón nos espera.

 
Foto: Ricardo Zamarrón
  Vale la pena mirar atrás de vez en cuando. ¿Nieve en julio? Sí

No por conocido menos duro, y más a tan "temprana" hora para atacarlo. Es distinto, como siempre, ni más ni menos duro que nada. Todo depende del momento, las circunstancias, las fuerzas,... Y unos íbamos muy frescos, otros con un maratón reciente. En el fondo, cada uno en su sitio. Que no es su sitio de siempre, sino su sitio en ese momento.

Descanso a unos 80-100 metros del final del ascenso al portillo, reflexiones y decisiones sabias de cada uno. Hemos venido a disfrutar y hay que contarlo luego. Al fin y al cabo, eso estará mañana también ahí.

Una vez en la portilla, tras una complicada rampa que se había convertido en un auténtico lavadero, aproximación al tramo final. Tanto nos aproximamos que nos pasamos y Richar puede hacer fotos a un rebaño de cabras que descansa plácidamente. Retrocedemos unos pasos y, con Javiere que nos ha alcanzado, seguimos el camino evidente hasta cumbre. Nos disponemos a iniciar nuestra primera trepada. Seguimos. Dudas, pensamientos oscuros, más dudas, preguntas sin respuesta, todo eso que pasa por la mente en momentos así. Y hacemos cumbre, apoyándonos unos a otros, en todos los sentidos. Majestuoso. Siempre me pregunto cómo pudo subir Almanzor en su caballo aquí. ;-)

Foto: Ricardo Zamarrón  
Hay que ponerse en fila que la cumbre es muy pequeña  

Iniciamos el destrepe, con las dificultades propias de tenerte que fiar de que el pie se colocará donde debe en la pared, y, ya en la portilla de nuevo, el descenso. Alguna caida por resbalones, alguna piedra que rueda, alguna cabra corriendo y reagrupamiento de los cinco en unas bonitas cascadas.

El resto, avituallamiento en la Laguna Grande, pequeño descanso, unas risas que no falten y a eso de las 17:30 retorno. Y en este retorno un gran placer porque es el tiempo de la reflexión individual, la conversación tranquila con los demás, el conocimiento mutuo y, por supuesto, el saber que tienes suerte de poder compartir con gente así una experiencia más.

Una cosa más. Siempre digo que "si por ahí no se puede pasar, hay que pasar". Corrijo añadiendo: "pero no tiene que ser ahora mismo". :-)

Como diría Excalibur: otra lid terminada con orgullo y honor, otra gran dedicatoria a mi Dama del Lago.

Más fotos de la ruta en este enlace

Texto: Javiere y Antonio Cámara

NOTAS

Acceso: Desde Madrid capital, a Hoyos del Espino, hay aprox. 177 kms. (unas 2h). Hay que tomar la A-6. Sobre el km 40 empieza el peaje (merece la pena). A la altura de Villacastín, se sale en dirección Ávila, tomando la A-51, que luego enlaza con la N-110 hasta Ávila capital. Una vez pasada esta población, a unos 14 kms, se entra en la N-502, que nos acerca a Salobral y Solosancho. Seguimos. Al llegar a la Venta de Rasquilla, tomamos el desvío a la derecha que nos introduce en la C-500 hasta Hoyos del Espino. Nada más entrar en las primeras casas de la población, haciendo una raqueta a la derecha, entramos en la pista a mano izquierda (junto a la estatua de una cabra), que tras 12 kms., nos deja en La Plataforma, lugar de aparcamiento.
Es con diferencia la ruta más rápida para acceder desde Madrid.
 
Mapas: De Editorial Alpina, Sierra de Gredos (a escala 1:40.000). Incluye una breve guía de la zona.

Material: Para la ruta y el tiempo descritos, calzado de senderismo. Llevar bastones según acostumbre cada uno. Buena protección solar y quizá un gorrito playero tipo Richar (jejeje). A estas alturas del año los exiguos neveros no requieren material especial, siendo fácilmente salvables. Y divertidos. :-))

 

 
 
 
 
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