MONTAÑEROS.POP
 
 
IXEIA, LLARDANA (POSETS) Y VALLIBIERNA
 

Julio de 2003, a finales. Tres días, tres rutas, tres aventuras de montaña.

Primer día. Martes. Este primer día iba solo. Ruego se me permita la licencia de abusar un poco de la primera persona en el relato.
Había llegado el día anterior a la noche hasta el aparcamiento (1.510 m aprox.) de la pista que conduce hacia el Refugio Ángel Orús, en el Valle de Eriste/Grist. Tras pernoctar en el aparcamiento, a la mañana siguiente emprendía la ruta. El despertador empezó a cantar a las 6 de la mañana... (Jejeje), pero el valor de salir del saco no se presentó hasta las 8 aprox.
Intentaba seguir las indicaciones escritas que, de alguna oscura fuente, me había enviado Daniel. Subí hasta la Palanca (puente) de Presentet (1.780 m aprox.), y cruzando el río que recorre el valle, busqué el camino que conduciría al refugio del Clot de Chil. Tras más de media hora de búsqueda, y entre sendas que se terminaban, hitos sin continuidad, bosque cerrado y caos de bloques, hubo que desistir.

Como tampoco había a mano ningún Policía Municipal (mi madre dice siempre que se les debe preguntar cuando uno no encuentra un sitio), hubo que desandar lo andado y tomar otra vía mucho más directa, con ascensos fuertes, casi a la altura del aparcamiento; pero en este caso bien marcada y sin confusiones. Eso sí, atravesar el bosque por esa senda resultó de una belleza indescriptible. A partir de ahí no vi a una sola persona en todo el día. Estábamos la montaña y yo solos, sin nadie más. Pero no era poco.

  Foto: Javier Rubio
  Colladeta de Comalaqueba, desde el barranco del mismo nombre

Conseguí llegar al refugio de Clot de Chil (2.020 m aprox., abierto, 3 plazas en literas, fuera hay agua; actualmente en obras avanzadas tras la avalancha que se lo llevó por delante), y siguiendo las indicaciones antes aludidas "sin perder altura", me dirigí hacia la Colladeta de Comalaqueba. Otra metedura de pata. Por no variar la altura, por poco me enrisco. Acabé en una zona de complicada travesía, sufriendo un par de leves caídas tontas. Tras consultar el mapa, pude ubicar la colladeta a unos 2.060 m, y la alcancé cortando por la calle de enmedio. Tampoco encontré allí la fuente que se me aseguraba que había, último lugar donde repostar agua. Bueno, había que seguir.

El trayecto era ascendente por todo el Barranco de Comalaqueba, pasando junto a la Balsa del Portillón (seca) para, tras una larga y tortuosa subida bajo fuerte sol, alcanzar el Portillón de Eriste/Grist (2.624 m). De vez en cuando se oían los silbidos de las marmotas, avisándose entre ellas del intruso que entraba en sus dominios.
Desde la brecha del portillón alcancé por la vertiente sur, con una pequeña trepada, las Tucas de Ixeia (2.777 y 2.798 m respectivamente) y pude comprobar lo inaccesible desde esa cara de la Agulla de Ixeia. Dediqué unos minutos a comer algo y a disfrutar del entorno. Estaba en la gloria. Hubiera permanecido allí por horas. Vistas magníficas, aire limpio y fresco.

Foto: Javier Rubio  
Portillón de Eriste, hacia el valle de Estós. Al fondo el Perdiguero  

Vuelta al Portillón de Eriste/Grist (donde acabé con pena el último trago de agua) y bajada casi hasta la orilla del Ibón de Perramó (2.270 m), a través de caos de bloques, un nevero y algunos canchales. Desde esa zona, de haber bajado hasta el mismo ibón me habría quedado bloqueado, sin más solución que deshacer camino o cruzar a nado. Otro fallo de las indicaciones, que aseguraban que había que alcanzar la orilla del lago.
Logré conectar más abajo con el curso de agua y llené la cantimplora. Me hallaba más seco que una castaña pilonga, al borde de la deshidratación. ¡Bendita sea el agua!

Seguí bajando hacia los Ibones de Escarpinosa (2.040 m aprox.), dando un rodeo para evitar otro cortado, mientras dejaba que los numerosos mosquitos me cosieran a picotazos. Alguien les soltó con saña. Se ve que para ellos ese era el Día Nacional del Picotazo al Pardillo, y como no había nadie más en la zona...

  Foto: Javier Rubio
  Ibones de Escarpinosa

En los ibones enlacé con la GR-11.2, una variante de la muy anhelada ruta transpirenaica (algún día no lejano se conseguirá), en medio de un paisaje de montaña pirenaica, de bosques, arroyos, prados, flores (hermosos lirios azules destacando entre todas), se daba a parar en una pista que ya conocía: la que asciende por el valle de Estós hasta el refugio del mismo nombre. En este caso, saliendo del valle, pasando junto al Refugio de Santa Ana, no sin antes hacerle los debidos honores al agua fresca de la Fuente de Coronas. En el aparcamiento de la entrada al valle encontré a Daniel, tal como habíamos concertado. Daniel, ¿cuántos kilómetros habremos andado juntos? Desde los 100/24 de Madrid del año pasado, estamos con el suma y sigue. ¡Mira que tengo aguante! }:-)

La tarde empezaba a transformarse en noche. Un día más, otra joya engarzada, de belleza singular.

Segundo día. Miércoles. Este era el día del Posets, la meta especial de esa semana. El gran Posets/Llardana.
Esta vez estaba con Daniel, por lo cual el despertador nos levantó a las 5:30, y no hubo excusas para salir. Alma de sargento chusquero tiene el hombre.
Fuimos desde Benasque al aparcamiento del refugio Ángel Orús (donde había dejado el coche la noche primera), pero esta vez continuamos, ya andando, hasta el refugio (2.100 m). Hicimos buena provisión de agua, unos 3 litros para cada uno, y tomamos la senda del GR-11.2, dejándola para meternos en la Canal Fonda. Ascendiendo por ella atravesamos dos largos neveros que hicieron aconsejable el uso de crampones y piolet, ascendiendo hasta el Collado del Diente (3.010 m).

Iniciamos un lento ascenso, cresteando algo por la Espalda del Posets, por pedreras de tortuoso tránsito, tórrido sol, hasta que alcanzamos la cumbre (3.375 m) donde solo faltaba un chiringuito a la vista de la cantidad de gente que había. Se oían numerosos idiomas. La representación femenina francesa, Magnifique! :-b

Foto: Javier Rubio  
Un bonito cardo  

Parada a comer, envío de algún SMS, identificación de cumbres circundantes, rutas futuras, descanso, y vuelta para abajo. Con una variante:

Llevábamos en mente la idea de hacer el Diente de Llardana (3.094 m), aparentemente de gran dificultad, pero del que sabíamos que tenía ruta accesible algo "oculta".
Según íbamos bajando, observamos a unos montañeros que lo escudriñaban, tanteando su subida. Pero desistieron hacerlo.

Llegamos a su base, nos descargamos de las pesadas mochilas, e iniciamos la búsqueda del paso. Nos llevó un breve rato localizar el comienzo del laberinto. Pero lo conseguimos. Se sube aprovechando los aterrazamientos, sin precisar siquiera trepada alguna. Es camino bien indicado con hitos. Daniel fue el primero en hacer cumbre. Vimos desde arriba a otra pareja que se acercaba a la base, pero se ve que no localizaron la ruta y se volvieron. Tal vez impresiona más el gigante de lo que es.

Fue espectacular. A ambos lados, abismos que nos auguraban un rápido apeo en caso de perder pie. Y un viento fresco que nos regalaba frescura para ese momento especial. ¡Un hurra por la montaña!
Bajamos. Con mil precauciones, pero bajamos. Respiramos.

Ahora solo era deshacer todo el trayecto andado, pasando por el refugio (amenazó tormenta, pero tras cuatro gotas el cielo cambió de idea), llegar al aparcamiento, recoger ambos coches, y regresar a Benasque. Las piernas acusaban el cansancio, y los cuerpos el sueño atrasado. Ducha, cena y cama.

Tercer día. Jueves. El día de Vallibierna. Aquí se nos cruzaron las cosas. La idea inicial era subir por Cerler hasta Ampriu, desde donde ascenderíamos al Pico de Castanesa (2.861 m) e iríamos cresteando desde allí a la Tuca de Vallibierna, saliendo luego por ese valle. Pero la carretera desde Cerler estaba cerrada por obras. Chasco.

  Foto: Javier Rubio
  Pista de subida a Vallibierna

Regresamos al Plan de Senarta (1.380 m aprox.), la entrada a Vallibierna, donde habíamos dejado previamente uno de los coches, y optamos por tomar el autobús (la pista está cerrada para los coches particulares) hasta el pequeño Refugio de Coronas (1.970 m), abierto, desde donde subiríamos andando.

Más chasco. Tuvimos que esperar una hora para su siguiente salida. Cuando estábamos dispuestos a pagar sus abusivos precios (12,00€ ida y vuelta por persona en un trayecto relativamente corto), el conductor nos dice que por menos de 4 personas no se mueve. Y solo estábamos Daniel y yo.
La empresa creo recordar se llama "Pirineos 3000", y solo le falta llevar en el logo un antifaz y un trabuco.

Tuvimos que echar a andar, con lo cual se dispararon las previsiones de tiempo y el cansancio con el que acabaríamos el día. Callejón sin salida.
Bien. No íbamos a desistir. Pista ascendente hasta el refugio, y desde allí camino (el otro sentido de la sempiterna GR-11) hasta la Pleta de Llosars (2.200 m aprox.), bucólicos paisajes, frescas y agrestes cascadas... y seguir subiendo para pasar junto a los Ibones de Vallibierna/Ballibierna. En el segundo de los dos, el Alto (2.460 m aprox.) tomamos el camino a la derecha, marcado con grandes hitos, que nos llevó cerca del Estany Gelat. Teniamos delante nuestro la mole del Vallibierna, con un serpenteante camino de muy pronunciada pendiente, por medio de canchales y pedreras rojizos.
Fue curioso ver los tramos inciales con hitos de piedras por casi todo sitio, sin poder saber cuántos caminos señalaban para el mismo destino.

Foto: Javier Rubio  
Pico Vallibierna en primer término. Culebres a continuación  

Hicimos cumbre en Vallibierna (3.056 m), tras hacer la cumbre secundaria y andar una larga cornisa bastante expuesta con el viento que teníamos, y... le di pie a Daniel para que se burlara de mí persona todo lo que quiso. (¡Qué canallaaaa!) :-))

Llevábamos tiempo hablando del famoso Paso del Caballo, que une ambas cumbres de Vallibierna (la de este nombre y su pareja, llamada también Les Culebres (3.051 m)). A su lado, el Paso de Mahoma del Aneto es la Gran Vía de Murcia.
Una estrecha lámina de piedra, que sí tendría merecido el apelativo de filo de cimitarra, con fuertes precipicios a ambos lados, y que se pasa, o a horcajadas (muy incómodo) o por el lado, agarrándose con ambas manos a la parte superior, el "filo", y apoyando como buenamente se pueda los pies a la pared casi vertical. Y todo esto con un patio debajo...

  Foto: Javier Rubio
  Regreso al atardecer, hacia el Plan de Senarta

Bueno, Daniel estuvo dándome la murga todo el tiempo. Cuando dije que lo iba a intentar, él dijo que no lo quería ver, e hizo mil aspavientos de desagrado y locura. Lo pintó muy negro. Y yo... llegué al borde, di los primeros pasos, y me di cuenta de que aprecio mi vida más de lo que pensaba. Recibí una cura de humildad. Y di marcha atrás.

Si hubiera estado asegurado con cuerda, el resultado hubiera sido otro. Pero atravesar una arista donde un solo paso en falso te puede conducir a un rápido y nefasto desenlace no entraba en mis planes. ¿Miedo? Quizá.

Claro, cuando regresé sin pasar, el Daniel que tanto me desaconsejaba que cruzara cambió al Daniel que se burlaba con descaro de mi "falta de valor". Eso sin incidir en que él ni se planteó cruzar... Por mí, y mientras que no haya cuerda de por medio, capítulo cerrado. ¿O tal vez...?

Regresamos deshaciendo la misma ruta de subida (tomando numerosas fotos a la luz del atardecer), con la dificultad de que a esas alturas Daniel tenía ya las rodillas más que destrozadas (la dichosa tendinitis rotuliana). Finalmente, cuando empezaba a caer la noche, llegamos de nuevo al Plan de Senarta.

Con eso dimos por concluido el día, y la "semana montañera".

P.D.: No puedo terminar sin hacer una breve reseña a la tierna afición de Daniel por las pizzas de cebolla. Fuimos de nuevo en Benasque a la famosa pizzería. Yo pedí otra vez mi favorita, la cuatro quesos. Pero Daniel se quedó embelesado por la de cebolla. Creo que desde entonces su vida ha cambiado y su familia tiene otro concepto de él.

Más fotos de la ruta en este enlace

Texto: Javiere

NOTAS
 
Acceso: Desde Madrid capital hasta Benasque hay aprox. 522 kms. (unas 5h). (El pueblo de Eriste está a poco menos de 4 kms antes de Benasque).
Se sale por la N-II hasta Zaragoza, donde al entrar en su cinturón, se toma el desvío a Huesca, por la N-330. Una vez pasada Huesca, se toma el desvío hacía Barbastro, por la N-240. Al llegar a esta última población, tomamos la N-123, luego la A-139 dirección a Graus, y finalmente, llegamos a Benasque.
Para acceder a la pista que conduce al Refugio Ángel Orús-El Forcau (Tlf. 974 344 044), sale un camino poco visible y escasamente señalizado, dentro de Eriste, a mano izquierda (en dirección Benasque), poco antes de abandonar el caso urbano, junto a unos barracones de la Compañía Eléctrica.
El Pla de Senarta está carretera arriba, por la citada A-139, a pocos kms. de Benasque. La salida, a un camino de tierra a mano derecha, no está muy bien señalizada. Atención a los carteles. Es a continuación del embalse, tras pasar bajo tres túneles excavados en la roca.

Mapas: De Editorial Alpina: Maladeta Aneto. Valle de Benasque (a escala 1:25.000) y Mapa-guía de invierno. Macizo de la Maladeta (a escala 1:25.000). Este último de la serie "waterproof resistant", irrompible e impermeable (el mapa), que incluye breve guía enfocada a los deportes de invierno en la zona.
Para la zona del Llardana/Posets, también de Editorial Alpina (a ver si nos pagan comisión), Posets Perdiguero. Valles de Benasque y Estós (a escala 1:25.000).

Material: El propio de montaña estival, pero recordando que en la subida al Posets es habitual encontrar la Canal ocupada nieve, helada o no. Para evitar dar un rodeo, es aconsejable portar crampones y piolet.
Por lo demás, para las rutas descritas, no se requiere cuerdas, arnés, ni similares.
Bueno... si se va con Daniel, muuuucha paciencia. ;-)

 

 
 
 
 
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