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IXEIA,
LLARDANA (POSETS) Y VALLIBIERNA |
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Julio
de 2003, a finales. Tres días, tres rutas, tres aventuras de
montaña.
Conseguí llegar al refugio de Clot de Chil (2.020 m aprox., abierto, 3 plazas en literas, fuera hay agua; actualmente en obras avanzadas tras la avalancha que se lo llevó por delante), y siguiendo las indicaciones antes aludidas "sin perder altura", me dirigí hacia la Colladeta de Comalaqueba. Otra metedura de pata. Por no variar la altura, por poco me enrisco. Acabé en una zona de complicada travesía, sufriendo un par de leves caídas tontas. Tras consultar el mapa, pude ubicar la colladeta a unos 2.060 m, y la alcancé cortando por la calle de enmedio. Tampoco encontré allí la fuente que se me aseguraba que había, último lugar donde repostar agua. Bueno, había que seguir. El
trayecto era ascendente por todo el Barranco de Comalaqueba,
pasando junto a la Balsa del Portillón (seca)
para, tras una larga y tortuosa subida bajo fuerte sol, alcanzar el Portillón
de Eriste/Grist (2.624 m). De vez en cuando se oían los
silbidos de las marmotas, avisándose entre ellas del intruso que
entraba en sus dominios.
Vuelta
al Portillón de Eriste/Grist (donde acabé
con pena el último trago de agua) y bajada casi hasta la orilla
del Ibón de Perramó (2.270 m), a través
de caos de bloques, un nevero y algunos canchales. Desde esa zona, de
haber bajado hasta el mismo ibón me habría quedado bloqueado,
sin más solución que deshacer camino o cruzar a nado. Otro
fallo de las indicaciones, que aseguraban que había que alcanzar
la orilla del lago. Seguí bajando hacia los Ibones de Escarpinosa (2.040 m aprox.), dando un rodeo para evitar otro cortado, mientras dejaba que los numerosos mosquitos me cosieran a picotazos. Alguien les soltó con saña. Se ve que para ellos ese era el Día Nacional del Picotazo al Pardillo, y como no había nadie más en la zona...
En los ibones enlacé con la GR-11.2, una variante de la muy anhelada ruta transpirenaica (algún día no lejano se conseguirá), en medio de un paisaje de montaña pirenaica, de bosques, arroyos, prados, flores (hermosos lirios azules destacando entre todas), se daba a parar en una pista que ya conocía: la que asciende por el valle de Estós hasta el refugio del mismo nombre. En este caso, saliendo del valle, pasando junto al Refugio de Santa Ana, no sin antes hacerle los debidos honores al agua fresca de la Fuente de Coronas. En el aparcamiento de la entrada al valle encontré a Daniel, tal como habíamos concertado. Daniel, ¿cuántos kilómetros habremos andado juntos? Desde los 100/24 de Madrid del año pasado, estamos con el suma y sigue. ¡Mira que tengo aguante! }:-) La tarde empezaba a transformarse en noche. Un día más, otra joya engarzada, de belleza singular. Segundo
día. Miércoles. Este era el día del Posets,
la meta especial de esa semana. El gran Posets/Llardana. Iniciamos un lento ascenso, cresteando algo por la Espalda del Posets, por pedreras de tortuoso tránsito, tórrido sol, hasta que alcanzamos la cumbre (3.375 m) donde solo faltaba un chiringuito a la vista de la cantidad de gente que había. Se oían numerosos idiomas. La representación femenina francesa, Magnifique! :-b
Parada a comer, envío de algún SMS, identificación de cumbres circundantes, rutas futuras, descanso, y vuelta para abajo. Con una variante: Llevábamos
en mente la idea de hacer el Diente de Llardana (3.094
m), aparentemente de gran dificultad, pero del que sabíamos que
tenía ruta accesible algo "oculta". Llegamos
a su base, nos descargamos de las pesadas mochilas, e iniciamos la búsqueda
del paso. Nos llevó un breve rato localizar el comienzo del laberinto.
Pero lo conseguimos. Se sube aprovechando los aterrazamientos, sin precisar
siquiera trepada alguna. Es camino bien indicado con hitos. Daniel fue
el primero en hacer cumbre. Vimos desde arriba a otra pareja que se acercaba
a la base, pero se ve que no localizaron la ruta y se volvieron. Tal vez
impresiona más el gigante de lo que es. Ahora solo era deshacer todo el trayecto andado, pasando por el refugio (amenazó tormenta, pero tras cuatro gotas el cielo cambió de idea), llegar al aparcamiento, recoger ambos coches, y regresar a Benasque. Las piernas acusaban el cansancio, y los cuerpos el sueño atrasado. Ducha, cena y cama. Tercer día. Jueves. El día de Vallibierna. Aquí se nos cruzaron las cosas. La idea inicial era subir por Cerler hasta Ampriu, desde donde ascenderíamos al Pico de Castanesa (2.861 m) e iríamos cresteando desde allí a la Tuca de Vallibierna, saliendo luego por ese valle. Pero la carretera desde Cerler estaba cerrada por obras. Chasco.
Regresamos al Plan de Senarta (1.380 m aprox.), la entrada a Vallibierna, donde habíamos dejado previamente uno de los coches, y optamos por tomar el autobús (la pista está cerrada para los coches particulares) hasta el pequeño Refugio de Coronas (1.970 m), abierto, desde donde subiríamos andando. Más
chasco. Tuvimos que esperar una hora para su siguiente salida. Cuando
estábamos dispuestos a pagar sus abusivos precios (12,00€
ida y vuelta por persona en un trayecto relativamente corto), el conductor
nos dice que por menos de 4 personas no se mueve. Y solo estábamos
Daniel y yo. Tuvimos
que echar a andar, con lo cual se dispararon las previsiones de tiempo
y el cansancio con el que acabaríamos el día. Callejón
sin salida.
Hicimos cumbre en Vallibierna (3.056 m), tras hacer la cumbre secundaria y andar una larga cornisa bastante expuesta con el viento que teníamos, y... le di pie a Daniel para que se burlara de mí persona todo lo que quiso. (¡Qué canallaaaa!) :-)) Llevábamos
tiempo hablando del famoso Paso del Caballo, que une
ambas cumbres de Vallibierna (la de este nombre y su
pareja, llamada también Les Culebres (3.051 m)).
A su lado, el Paso de Mahoma del Aneto
es la Gran Vía de Murcia.
Bueno, Daniel estuvo dándome la murga todo el tiempo. Cuando dije que lo iba a intentar, él dijo que no lo quería ver, e hizo mil aspavientos de desagrado y locura. Lo pintó muy negro. Y yo... llegué al borde, di los primeros pasos, y me di cuenta de que aprecio mi vida más de lo que pensaba. Recibí una cura de humildad. Y di marcha atrás. Si hubiera estado asegurado con cuerda, el resultado hubiera sido otro. Pero atravesar una arista donde un solo paso en falso te puede conducir a un rápido y nefasto desenlace no entraba en mis planes. ¿Miedo? Quizá. Claro, cuando regresé sin pasar, el Daniel que tanto me desaconsejaba que cruzara cambió al Daniel que se burlaba con descaro de mi "falta de valor". Eso sin incidir en que él ni se planteó cruzar... Por mí, y mientras que no haya cuerda de por medio, capítulo cerrado. ¿O tal vez...? Regresamos deshaciendo la misma ruta de subida (tomando numerosas fotos a la luz del atardecer), con la dificultad de que a esas alturas Daniel tenía ya las rodillas más que destrozadas (la dichosa tendinitis rotuliana). Finalmente, cuando empezaba a caer la noche, llegamos de nuevo al Plan de Senarta. Con eso dimos por concluido el día, y la "semana montañera". P.D.:
No puedo terminar sin hacer una breve reseña a la tierna afición
de Daniel por las pizzas de cebolla. Fuimos de nuevo en Benasque a la
famosa pizzería. Yo pedí otra vez mi favorita, la cuatro
quesos. Pero Daniel se quedó embelesado por la de cebolla. Creo
que desde entonces su vida ha cambiado y su familia tiene otro concepto
de él. Más fotos de la ruta en este enlace Texto: Javiere NOTAS
Acceso:
Desde Madrid capital hasta Benasque hay aprox. 522 kms. (unas 5h).
(El pueblo de Eriste está a poco menos de 4 kms antes de Benasque).
Se sale por la N-II hasta Zaragoza, donde al entrar en su cinturón, se toma el desvío a Huesca, por la N-330. Una vez pasada Huesca, se toma el desvío hacía Barbastro, por la N-240. Al llegar a esta última población, tomamos la N-123, luego la A-139 dirección a Graus, y finalmente, llegamos a Benasque. Para acceder a la pista que conduce al Refugio Ángel Orús-El Forcau (Tlf. 974 344 044), sale un camino poco visible y escasamente señalizado, dentro de Eriste, a mano izquierda (en dirección Benasque), poco antes de abandonar el caso urbano, junto a unos barracones de la Compañía Eléctrica. El Pla de Senarta está carretera arriba, por la citada A-139, a pocos kms. de Benasque. La salida, a un camino de tierra a mano derecha, no está muy bien señalizada. Atención a los carteles. Es a continuación del embalse, tras pasar bajo tres túneles excavados en la roca. Mapas: De Editorial Alpina: Maladeta Aneto. Valle de Benasque (a escala 1:25.000) y Mapa-guía de invierno. Macizo de la Maladeta (a escala 1:25.000). Este último de la serie "waterproof resistant", irrompible e impermeable (el mapa), que incluye breve guía enfocada a los deportes de invierno en la zona. Para la zona del Llardana/Posets, también de Editorial Alpina (a ver si nos pagan comisión), Posets Perdiguero. Valles de Benasque y Estós (a escala 1:25.000). Material: El propio de montaña estival, pero recordando que en la subida al Posets es habitual encontrar la Canal ocupada nieve, helada o no. Para evitar dar un rodeo, es aconsejable portar crampones y piolet. Por lo demás, para las rutas descritas, no se requiere cuerdas, arnés, ni similares. Bueno... si se va con Daniel, muuuucha paciencia. ;-)
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